Voy tras los huesos,
desde mi alma en vilo.
Voy tras los huesos
con una decisión azul,
con marcha firme.
Voy con la presteza de la vida,
a mi cita con los esqueletos.
Voy tras los huesos
de aquellos que me precedieron.
Voy en busca del túmulo
de piedras calizas,
que yace en la pradera del silencio.
Llevo una piedrecilla
en mi mano derecha.
Llego con el viento
de recuerdos y premoniciones.
No hay flores en el páramo.
Dejo sobre el antiguo sepulcro
la piedra de mi memoria.
Mi humilde presente.
El tributo a mis muertos.
Jorge
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