jueves, 2 de abril de 2015

3 a.m.




          

3 a.m.


                  A Hugo Bab Quintela

El insomnio ganó
la habitación entera
como una bestia salvaje.
Revueltas las sábanas,
mordía mi cabeza
y acaparaba mis ideas.
Vencido el Zolpidem,
al fin lo comprendí todo.
Me levanté.
Tomé mi libreta,
y escribí estas letras.
El viejo insomnio
ya estaba satisfecho,
…Y yo también.


                   Jorge.

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